El Bolívar POR LA CARA SUR

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Desde La Mucuy EL ASCENSO A LA SIERRA NEVADA

3ra y Última Entrega   /  Lea también la 1ra Entrega y 2da Entrega

NARRADO POR SU PROTAGONISTA
EL ANDINISTA NÉSTOR JOSÉ CASTRO MENDOZA

Redacción: Gilberto López (CNP 3618)  /  redaccion@parajesandinos.com.ve
Entrevista realizada por Luis Alfredo López  /  gerencia@parajesandinos.com.ve
Fotografías cortesía de Néstor Castro @chestatuy  /  info@parajesandinos.com.ve

 

“Erizanse furiosas y, a medida que se sacuden sus
monstruosas alas, el suelo se cubre de copos de nieve
y la montaña toda se engalana con su plumaje blanco”

Fragmento del poema “Las cinco águilas blancas”, del escritor merideño
Tulio Febres Cordero (1860-1938) que narra un mito indígena sobre el origen
de las montañas andinas con sus cinco picos cubiertos de nieve.

 

Pasamos por lugares muy singulares hacia el Albornoz, que es el
campamento base más alto de Venezuela donde no hay
nada de vegetación… Solamente rocas.

CUARTO DÍA

Nos paramos muy temprano, a las 4 de la mañana, para la caminata hasta el Campamento Albornoz, que se encuentra en la base del Pico Bolívar. El frío nos hacía sentir como que se nos congelaban las manos. Así, muy entumecidos, nos preparamos un desayuno bastante energético, a base de carbohidratos y proteínas. Comimos huevos, algo de granos, arepas de trigo, una sopa como abreboca y seleccionamos algo liviano para comer por el camino.

Levantamos campamento y cada quien tomo su bolso para iniciar la caminata hacia Laguna el Suero que dura como una hora. Siempre buscando hacia arriba, hacia el paso del falso Shumajoma. En el camino pudimos ver lo que es la muralla roja, a donde antes llegaba el glaciar, ahorita lamentablemente eso ya no existe, ya no se puede observar, solo cuando nieva es que se recupera en algo.

Una vez entrando a Laguna el Suero agarramos un sendero a mano derecha para subir el Shumajoma; es un pico de arenales, que debido al peso de los bolsos tarda uno bastante en ascenderlo, es de esos que son “un paso para delante y otro para atrás”.

Allí nos desviamos a la derecha para llegar a la ventana del paso Shumajoma, donde descansamos a una altitud de 4.880 a 4.900 metros sobre el nivel del mar. Desde ahí es impresionante la vista de lo que llamamos la columna, donde sobresalen los picos Bolívar, Espejo y Abanico.

Hasta el campamento Albornoz son unas dos horas de camino de páramos desérticos, con muchos frailejones bastante altos, de hasta 3 metros. Pasamos por lugares muy singulares hacia el Albornoz, que es el campamento base más alto de Venezuela donde no hay nada de vegetación… Solamente rocas.

Ya en Albornoz nos preparamos para armar campamento, pero aquí surge el problema de que no se consigue agua cerca. Lo más cercano es la Laguna de Timoncitos, la cual no tiene desagüe por lo que las aguas no corren, son aguas estancadas, no aptas para el consumo humano, por eso es necesario llevar pastillas para tratarla y poderla consumir. Sería muy desagradable algún problema digestivo allá arriba.

Aquí disfrutamos del impresionante atardecer de los páramos andinos, al tiempo que nos preparamos para un merecido descanso, porque el día siguiente es la subida al Bolívar y este es un ascenso bastante técnico. Para el cual se necesita de todo el equipo: mosquetones, arnés, cuerdas; y la indumentaria correcta que incluye el casco y lentes protectores, además de la pericia de cada quien, que es fundamental.

 

Laguna El Suero.

 

Panorámica del Campamento Albornoz.

Amanecer en la Sierra Nevada de Mérida.

Laguna de Timoncitos.

 

Busto del Libertador Simón Bolívar

QUINTO DÍA

Nos paramos a la una de la madrugada, con la intención de tener todo listo a las tres, ya que el ascenso lo iniciaríamos a las 3 y 20 para poder coronar a las 7 de la mañana. No se sube a las 8 o nueve por la razón de que cuando hay bajas temperaturas las rocas tienden a adherirse con el hielo, ahora cuando pega el sol, esas rocas en lugar de adherirse comienzan a desprenderse y le pueden caer a alguien en la cabeza y ocasionar una tragedia. Por eso es necesario madrugar y subir muy temprano.

Normalmente se asciende por la ruta Weiss que es la más sencilla para los turistas. Esta queda por la cara Sur del Bolívar. Hay muchas rutas, está la cara norte, la Bourgoin, la Variante Domingo Peña. A mí me gusta subir por la Weiss pero con una variante que es la Domingo Peña.

Partimos de Timoncitos a la hora prevista, todo cronometrado para coronar a las 7 de la mañana. Iniciamos la caminata que nos llevaría hasta una garganta muy estrecha por la que subimos en escalada unos 15 metros, para llegar a un lugar conocido como Roca Táchira.

 

De aquí continuamos en cordada hasta Roca Diamante, para luego tomar otro sendero llamado La Ventana. Desde aquí hicimos un pasamano hasta la Chimenea, para el ascenso final, todos asegurados con sus arneses a una cuerda, así, uno a uno fuimos llegando a la cumbre donde, al fin pudimos ver el busto del Libertador. Y ahí, desde la montaña más alta de Venezuela, compartimos con el Padre de la Patria la grandeza de nuestro país.
“Las grandes y tempestuosas nevadas son el furioso despertar
de las águilas; y el silbido del viento en esos días de páramo,
es el remedo del canto triste y monótono de Caribay, el mito
hermoso de los Andes de Venezuela”

Fragmento del poema “Las cinco águilas blancas”
del escritor merideño Tulio Febres Cordero.

Iniciamos la caminata que nos llevaría hasta una garganta
muy estrecha por la que subimos en
escalada unos 15 metros.

 

Uno a uno fuimos llegando a la cumbre donde, al fin pudimos ver
el busto del Libertador.

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