El Chillido del Águila Harpía (DON BLAS Y SU NIETO)

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“Si no hablamos de conservar el bosque de nada vale hablar 
de conservar el águila harpía. Mientras conservemos el bosque 
vamos a tener harpías y muchas otras especies de animales” 

3ra. y última entrega   /  Lea también: la 1ra. entrega y 2da. entrega

Por: Gilberto López – CNP 3618
redaccion@parajesandinos.com.ve
Narrado por su protagonista: Luis Alfredo López
gerencia@parajesandinos.com.ve
Material audiovisual: Parajes Andinos y Fundación Esfera

Su mirada profunda refleja la pasión
hacia la conservación de las Águilas 
Harpías

Don Blas en plena labores de observación
del comportamiento de las águilas

Se llama Blas Ramón Chacare, nacido y criado en El Palmar hace 53 años donde vive en compañía de su esposa, 2 hijos y dos nietos; es de contextura delgada que se percibe más por sus casi 1,80 de estatura. Su piel morena y sus gruesos bigotes negros le imprimen la fisonomía propia de los habitantes de esas zonas de Guayana. Dicen quienes lo conocen, que posee una gran sensibilidad humana, que es muy humilde y trabajador. Antes de unirse al trabajo con Alexander Blanco era baqueano de la zona de Imataca, esto lo hace un guía muy experimentado.

Don Blas, como le dicen en el pueblo, contó que comenzó la relación con Alexander y su incorporación al programa del águila harpía hace como 16 años: “Cuando conocí a Alex le comenté que yo sabía dónde estaba un pichón de águila y fuimos a marcarlo. Ese pichón, que estaba en la sabana, lo recuperó un niñito en un fundo y le puso por nombre “solitario” y “solitario” se quedó. A solitario le marcamos dos hijas, a una de ellas le marcamos otra hija, o sea que por ahí ya tenemos bisnieto. En ese nido marcamos tres águilas. Eso fue cuando yo comencé… Y así fui avanzando y avanzando…, dijo de manera muy expresiva.

Paradójicamente, antes Don Blas se dedicaba a la cacería de venados y otros animales que vendía en el pueblo para su sustento, pero es su incorporación al trabajo de la conservación del águila harpía lo que le cambia el sentido de su vida. Y como él mismo lo dice: “Es cuando comienzo a conocer la importancia de los animales para el ecosistema que me aflora una sensibilidad muy especial hacia el águila harpía, ya que en los inicios no les tenía mucha simpatía”.

Añadió que ha adquirido un gran aprendizaje y que se siente muy motivado con el trabajo que realiza, ya que ha visto el nacimiento de muchos pichones por lo que considera que ya es bisabuelo, porque desde el primer pichón que vio nacer hasta el momento, son varias generaciones de águilas que ha documentado en fotografías desde un día de nacida hasta su primer vuelo. También ha logrado la recuperación de muchas águilas a las que les tiene un registro fotográfico completo de su evolución.

–Es algo que lleva a uno a cambiar de pensamiento, porque a medida que estás haciendo un trabajo y consideras que es algo bueno, no tanto por la harpía sino por el medio ambiente, eso te motiva cada vez más… Bueno ese ha sido mi enfoque, y después de eso mi nieto que me acompaña siempre a las actividades en el bosque, adquiriendo también una gran sensibilidad humana y aprendiendo del tema de la conservación. Mi nieto está siguiendo los pasos del abuelo y eso me ha motivado mucho.

Señaló Blas que, a diferencia de otros niños de su edad, que están pendiente del reggaetón, del juego y del celular, su nieto de 12 años, a quien le dicen “El Geremís”, más bien se va con él al bosque a tomar fotografías, a estudiar los nidos y a buscar otras especies de animales; y como le gusta mucho la fotografía ha creado su propio álbum digital de las águilas y otras aves con una cámara digital que le regaló Alexander.

Blas contó que siempre aprenden algo nuevo de las águilas, ellas tienen unos comportamientos casi humano.

–Recuerdo que tuve un tiempo que me iba a las 4 de la mañana a esperar arriba de un árbol que amaneciera para observar el comportamiento de las águilas y tomarles fotos a los pichoncitos chiquiticos y para ver qué presa traía el padre. Para subir hasta el nido tenía que hacerlo por otro árbol de la misma altura y que estuviera al lado del que tenía el nido. Yo subía en la mañanita por los bejucos y esperaba allá arriba en un lugar que me permitiera ver el nido.

–Eso era todos los días, y como el nido estaba entre tres horquetas, un día como cosa curiosa vi que el águila cambiaba de entrada cada vez. Cuando llegaba no entraba directamente al nido, sino que se paraba en una rama observaba y al rato brincaba al nido. El otro día entraba por otra de las horquetas, y así cambiaba de entrada todos los días. Pienso que eso lo hacía por si le estaban montando casería y no me vas a agarrar por ahí, diría ella…

–Otra cosa que pude observar es que esos animales todos los días llevan presas diferentes al nido para alimentar a la cría, un día se aparecía con un mono, otro día una pereza, otro con un cachicamo, un araguato, un día una culebra, una iguana, otro día un guacamayo. Y a veces venían con presas diferentes dos veces al día. El menú es variado.

–En una oportunidad conseguimos restos de venado allá arriba, que por el tamaño sería de unos 15 kilos. También hemos conseguido restos de báquiros. Imagínate la fuerza que hay que tener para arrancar una pereza grande del tronco de un árbol y un águila en vuelo lo hace con gran facilidad. Cuando un águila harpía se lanza al ataque sabe lo que va a hacer con mucha seguridad. De 100 intentos pela uno.

LAS NUEVAS GENERACIONES

Para Alexander Blanco y su equipo, si no hablamos de conservar el bosque de nada vale hablar de conservar el águila harpía. “Mientras conservemos al bosque vamos a tener harpías y muchas otras especies de animales”, sostiene el líder del programa de conservación.

–Este programa no tiene nada que envidiarle a otro programa de conservación en el mundo, nosotros estamos aplicando tecnología, estamos aplicando distintas formas de seguimiento, el trabajo comunitario, el trabajo de educación ambiental en las escuelas… Todo eso es lo que nos ha permitido seguir adelante.

«El Geremís» siguiendo los pasos de su
abuelo, con la cámara fotográfica que
le regaló Alexander Blanco, captura el
movimiento de las aves

Con gran cuidado, Don Blas alimenta
a un Águila Harpía que tiene en
recuperación en su vivienda

Alexander Blanco y Don Blas, en plena
faena de 
marcaje de un pichón,
conservando el bosque y
las águilas harpías

En primer plano Alexander Blanco
y Don Blas con el Equipo de Parajes
Andinos en un descanso cuando iban
hacia el árbol nido

Un momento maravilloso es cuando
el especialista sostenido por unos
arneses al
tronco del árbol se
encuentra cerca del nido

Después de colocarle el brazalete en una
de las patas, el pichón explora los
alrededores del nido. Todavía no
ha aprendido a volar

El águila harpía siempre construye su
nido en la horqueta principal del árbol y a
gran altura, algunos llegan a tener 3
metros de diámetro

Comentó con preocupación que nadie es profeta en su tierra, refiriéndose a que el programa que conduce es más conocido y le dan más valor en otros lugares que en el ámbito local.

–Aunque comparado con décadas anteriores, aquí se ha creado muchísima conciencia; pero llámese harpía, jaguar o cachicamo, ellos se deben considerar como parte de uno, porque son baluartes de la zona, que nos suministran elementos para darnos a conocer, no solamente en lo local, sino nacional e internacional, sobre todo en algo tan importante como la conservación ambiental. Por eso es que debemos crear conciencia sobre esos recursos naturales que tenemos los venezolanos.

Señaló que Venezuela es considerada como uno de los 15 países más diversos del mundo, rico en diversidad biológica por la cantidad de bosques. “Tenemos como venezolanos, que darnos ese puesto tan importante, y es por eso que estamos preparando la generación de relevo, porque si nadie se prepara, entonces se pierde todo ese trabajo”, dijo.

En ese particular señaló que una de las actividades que viene realizando la Fundación Esfera es la capacitación de jóvenes para darle continuidad al programa en el tiempo. Consiste en un grupo de muchachos y muchachas que se hacen llamar “Los Guardianes del Águila Harpía”, quienes tienen la sensibilidad hacia la naturaleza y están preparados para transmitirla. Son los portavoces de los mensajes conservacionistas que llevan a sus casas, escuelas, liceos o universidades.

–Poco a poco hemos ido creando esa generación que serán líderes de la conservación ambiental aquí en El Palmar, entre ellos El Geremís, que está desde los tres años en el bosque.

EL AVISTAMIENTO

En el Palmar existen varias posadas que ofrecen el avistamiento de aves, pero el equipo de Parajes Andinos se hospedó en el Hotel Parador Taguapire, cuyos encargados brindaron su incondicional apoyo por la labor que estábamos desarrollando. Allí conocimos a su actual propietaria, la señora Janny Velásquez, quien contó algo de la historia del local y de las actividades que realizan desde hace mucho tiempo.

Resulta que el Hotel Parador Taguapire viene promoviendo el avistamiento de aves y el turismo de aventura desde hace más de 20 años, desde que su fundador se dio cuenta del potencial de la región y tuvo la visión de construir la posada.

Refirió que en los años 80 se hicieron los primeros estudios para recabar datos de la biología y ecología del águila harpía, tomando en cuenta que esta es una de las zonas del mundo de mayor diversidad biológica.

Hermosa y pintoresca posada que
desde hace más de 20 años, apoya las
actividades de Turismo de Aventura y
la Observación de Aves en El Palmar

Janny Velásquez representante Hotel
Parador Taguapire junto al CEO de
Parajes Andinos Luis López
(izquierda) y el cantautor venezolano
Rafael Briceño (derecha)

La cordialidad y la buena atención,
hacen gala a todas las comodidades
que los visitantes podrán disfrutar
al visitar la posada

Un hermoso recorrido por el bosque a
través de senderos, que si logras
madrugar observarás uno de los
amaneceres más espectaculares
de Venezuela

Entre las cuatro águilas más grandes
del mundo está la harpía, es la más
poderosa y la más rapaz. Lo temible de
ellas son sus garras, cuando aprieta son
como un alicate de presión

El macho no tiene otra pareja, son
monógamos toda la vida, si se pierde uno
de los individuos hasta allí llega la familia.
Es un compromiso para
siempre

–Aquí hay una concentración de especies de animales increíble, que hace que este sea un lugar de gran atractivo para los observadores de aves y personas que quieran conocer y caminar por la naturaleza. Los que quieran conocer insectos, vegetación. Es una zona extremadamente rica, dijo.

Señaló que para efectos turísticos la actividad de avistamiento del águila harpía se complementa con un recorrido por el bosque, llevando a los visitantes por senderos que ellos mismos han abierto, tratando siempre de producir la menor intervención o daño posible a la naturaleza.

–Los llevamos por los sectores La Bota, Villalona y Chaguaramal, donde está un nido espectacular, allí vemos el hermoso amanecer y el avistamiento de otras aves”.

Complementó que el recorrido dura una o dos horas, dependiendo de la capacidad física de las personas. “Hacemos una observación a cierta distancia y así poco a poco avanzamos hasta el árbol donde se encuentra el nido. Luego de la explicación sobre el comportamiento del águila y ver al animal en su nido, nos vamos a otros sitios donde los participantes puedan observar otros animales, otras aves, sin hacer mucho ruido para poder captar bien los sonidos, escuchar el aire”.

Añadió que como especialistas en la observación del águila harpía, cuentan con guías que orientan a los visitantes, ya que saben en qué finca están ubicados los nidos y conocen la edad del pichón, el comportamiento de los padres y la frecuencia de retorno al nido una vez que salen en busca de alimento.

CURIOSIDADES DEL ÁGUILA HARPÍA

Durante los años que han permanecido Alexander Blanco y Don Blas observando la vida de las águilas, han visto cosas muy curiosas en el comportamiento del animal, la mayor parte de ellas son en el nido y sus alrededores.

–Nos hemos quedado locos viendo a los monos comiendo cerca de los nidos muy tranquilos y confiados de que las águilas padres no los van a atacar porque son sus vecinos, y hasta le pasan al nido por encima y las águilas no les hacen daño. Viven en una convivencia que no dura mucho, porque cuando el pichón está más grande, que comienza a hacer los primeros intentos de cacería, es precisamente con esos vecinos que se inician. Esa convivencia dura hasta que el pichón caza la primera presa, después… ya ni de broma los monos se acercan.

–Otra situación curiosa se presenta con la hembra, que no sale del nido hasta que el pichón cumple los 4 años de edad, mientras tanto el macho es el que trae la comida. Si el macho llega y la hembra no está en el nido, sale, la busca, la trae y se escucha que hasta la regaña. Y si está afuera parada en una rama y el macho llega, ese se pone bravo y empieza arrearla hasta que la mete en el nido. Casi que la empuja, claro no se le encima mucho porque la hembra es más grande. Pero no deja que se pare ni un momento, parece que le dijera: Afuera no… para el nido.

–Ya, cuando el pichón está grande, la hembra se ausenta con más frecuencia del nido, y es el macho el que trae la comida para alimentar a la cría hasta los tres años. Nosotros creíamos que se compartían más pero no es así, la hembra es más desprendida y más egoísta, al punto que cuando el macho caza lo primero que se come es la cabeza y el resto de la presa la trae completica al nido. La hembra es lo contrario, cuando caza la mayoría de las veces lo que trae de la presa son las patas. Será que se desquita por el desgaste de estar tanto tiempo cuidando el huevo y después al pichón.

–Las harpías son aves de ciclo reproductivo muy largo, cada 4 años y medio a 5 años es que tienen un pichón que dura con los padres dos años y medio a 3 años, que es cuando debe irse porque si no la madre lo corre. Luego la pareja tiene un tiempo de descanso hasta que de nuevo busca otra cría, por eso un pichón para ellos es muy valioso. La hembra cuidando su nido pasa casi 4 años sin moverse para ningún lado hasta que el pichón esté en capacidad de levantar vuelo.

–El águila madre que estamos observando arriba, antes de nacer ese pichón, fracasó dos veces en su intento. En la segunda postura se nos ocurrió subir porque no veíamos que viniera y fue cuando nos conseguimos que el huevo estaba seco y lo sacamos del nido; duró como un mes para que el águila regresara, quiere decir que mientras el huevo seco estaba allí, no venía al nido.

–Una harpía adulta hembra puede pesar en promedio 9 kilos, pero hemos agarrado animales hasta de 11 kilos. El macho siempre es más pequeño, 4 kilos y medio a 5 kilos, y su altura cuando son adultos es de 95 centímetros a un metro. De aquí abajo se ven más pequeñas por efectos de la altura, son 40 metros hasta donde se encuentra el nido aproximadamente, pero verla de cerquita es otra cosa.

–La harpía es el águila más grande del hemisferio occidental y del hemisferio Austral, su hábitat son las selvas tropicales, es el ave nacional de Panamá y símbolo de la diversidad biológica de Ecuador. Su supervivencia se reduce a causa de la amenaza al hábitat selvático como el caso de Panamá donde quedan menos de 300 parejas.

–Los pichones toman agua cuando llueve o del rocío, o toman la sangre de la misma presa, con eso es que se hidratan.

EPÏLOGO

Nuestro paso por El Palmar para ver al águila harpía tuvo un gran significado para los que participamos en la experiencia. Comprendimos mucho de la sensibilidad humana y del amor verdadero que se siente por la naturaleza, por ese ambiente que puede desaparecer si se continúa con la devastación que se hace para extraer las grandes riquezas minerales que existen debajo del suelo de esa hermosa selva.

Cuando veníamos retornando a Mérida, mucha gente salió a nuestro paso para invitarnos a sus casas a compartir un rato, el pueblo no quería que nos viniéramos. Querían de todo con nosotros. No tenemos palabras para definirlo. Nos demostraron que sí se puede, que dejamos un lindo mensaje. Hicimos una actividad cultural en la Plaza Bolívar donde nuestro cantor Rafael Briceño deleitó a los asistentes y eso se llenó de mucha gente… Fue muy grato. Pero eso forma parte de otra historia… La historia de un pueblo, El Palmar. Muy pronto!!!