En Bailadores secuestraron el Niño Jesús

publicado en: Conociendo Mérida | 0

Autor del reportaje: Gilberto López
gilop213@gmail.com

Allá, casi llegando a la frontera con el Estado Táchira viajando por la carretera Trasandina, se encuentra uno de los pueblos más emblemáticos de los andes venezolanos, el cual despierta gran interés de historiadores y estudiosos de nuestras antiguas civilizaciones, por su rica cultura ancestral envuelta en el manto de la religiosidad, porque en esas tierras se gestaron muchos acontecimientos en la época de la independencia, y por lo hermoso del paisaje que cautiva a todo aquel que pisa el lugar. Se llama Bailadores…

EL PUEBLO

Este pintoresco poblado del sudoeste del estado Mérida con más de cuatro siglos de historia, está ubicado en el Valle del Mocotíes, perteneciente al municipio Rivas Dávila, a unos 90 kilómetros de la ciudad de Mérida y a una altura media de 1.630 metros sobre el nivel del mar. Aunque el último censo poblacional de 2011 no da cifras del número de habitantes del poblado, sin embargo se estima en un poco más de 10 mil personas.

Desde el mirador se puede observar
la hermosura del Valle de Mocotíes
 

Bailadores es la puerta de entrada al estado Mérida por el occidente y debe su nombre a los aguerridos indios bailadores que habitaban en la serranía, quienes ejecutaban unos movimientos parecidos a la danza cuando participaban en las duras batallas contra los conquistadores. Aunque existe otra versión que sostiene, según el cronista del pueblo, Antonio Oballos, que se llama Bailadores porque, cuando El Libertador andaba en la Campaña Admirable fue recibido en el pueblo y bailó en una fiesta en su honor. Señala el cronista que Bolívar pernoctó en bailadores en tres oportunidades, una en 1813 y dos en 1821.

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Antonio Oballos,
cronista del pueblo cuenta sus versiones
 

En cuanto a su fundación los investigadores dan dos fechas, la primera que sostiene que fue un 14 de septiembre de 1601 por Pedro de Sandes, quien provenía de la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá, pero el poblado duró poco tiempo ya que sus habitantes de procedencia indígena se dispersaron por la serranía. La segunda versión dice que fue el 2 de febrero de 1628 por el capitán español Benito Vásquez Hermoso con 325 indios aportados por varios encomenderos y se le dio el nombre de “Pueblo de nuestra Señora de la Candelaria del Valle de Bailadores.

El clima promedio de la región es de 17 grados centígrados, por lo que es habitual que sus habitantes utilicen el tradicional poncho andino o la ruana y sombrero de cogollo para protegerse del frio, aunque algunos sostienen que el modernismo ha ido acabando con esa forma de vestir. noti3_03“Ya no se ven los gochitos de cachetes rojos con sus ruanas puestas, ahora se visten igualito que los capitalinos, de blue jean y franelas estampadas”, dijo un habitante de la ciudad de Mérida asiduo visitante del lugar.

En cuanto a sus atractivos, la naturaleza dotó al amplio valle de una inigualable belleza para el disfrute de propios y visitantes, entre ellas las lagunas de la aldea Mariño ubicadas a más de 3 mil metros de altura, la Laguna Negra, la Cascada, el parque India Carú, alrededor del cual se teje una antigua leyenda, la aldea las Tapias y las Playitas.

Bailadores es una población eminentemente agrícola y eso se palpa cuando uno se acerca al poblado; es común ver al campesino con sus altas botas de goma trabajando la tierra. De ella cosecha el repollo, la lechuga, remolacha, papa, la zanahoria y el infaltable ajo de la comida venezolana, además de frutos propios de los climas fríos como la fresa y el higo, así como una gran variedad de flores siendo las más comunes las rosas y los crisantemos. Todos estos productos son llevados a los mercados del centro y oriente del país.

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Parque India Carú, de cuya cascada de aguas
cristalinas se teje una antigua leyenda
 

Para el cronista Antonio Oballos estas actividades agrícolas son aptas para la práctica del ecoturismo. “Para mostrarle a la gente como se trabaja la tierra porque el turismo no es solamente la belleza natural. El turismo es la estructuración de toda una organización, de toda una infraestructura, pero en Mérida eso se concentra más en la zona de los páramos; para acá se deja perder lo poquito que se ha invertido en infraestructura. No nos toman en cuenta…” Dijo algo preocupado por el futuro de su región.

En síntesis, son cuantiosas las bondades de esta noble tierra de personajes ilustres, de grandes acontecimientos que hicieron historia en los siglos XVI al XX, de tradiciones y leyendas, gran parte de las cuales han ido desapareciendo con el modernismo, aunque también muchas se conservan, como el vía crucis viviente en semana santa, la fiesta en honor a la Virgen de la Candelaria, pesebres y cantos de aguinaldo, y la famosa Paradura del Niño.

 

noti3_05LA PARADURA

La Paradura del Niño es una tradición popular propia de los andes venezolanos, muy arraigada en los estados Mérida, Táchira y Trujillo, aunque los andinos la han trasladado a otras regiones del país, con algunas variantes. Una de las paraduras que aún conserva su sentido original es la que se realiza en la población de Bailadores, y de ella es testigo la señora Iris Cegarra de Ángel, una abuelita de blanca cabellera que ya está por cumplir los 82 años, más de la mitad de ellos fuera de Tovar, poblado que queda como a 20 minutos de Bailadores, “de donde si es mi abuelo Manuel Cegarra”, afirma con el orgullo que siente por su tierra natal.

Iris vive en la ciudad de Maturín desde hace varios años pero con frecuencia viene a Mérida donde residen algunos miembros de su familia, por eso, es muy significativo que aún mantenga el acento cantaito propio de los habitantes de los páramos andinos, y que se nota bastante cuando cuenta sus vivencias con la Paradura del Niño. Aquellas que vivió en Bailadores cuando muchacha.

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Iris Cegarra, relata sus vivencias
con la paradura del niño
 

-El Bailadores de antes era de clima muy frio. Después de las 4 de la tarde ya era nublado… Una belleza, la iglesia es muy preciosa, la patrona es la Virgen de La Candelaria, dijo muy entusiasta.

Señaló que la fiesta de la Paradura del Niño comienza el 1 de enero, aunque algunos arrancan el propio 24 de diciembre con el nacimiento del niño Dios, y dura casualmente hasta el dos de febrero, cuando son las festividades en honor a la Virgen de la Candelaria. “A veces llega finales de febrero y la gente todavía anda haciendo la paradura, o hasta que lo quieran quitar, porque puede ser que alguien haya hecho una promesa”, dijo.

EL SECUESTRO

-El día de la paradura comienza en un pesebre, es tradicional el pesebre en los andes, hasta la gente más humilde hace su pesebrito bien lindo. Los hacen con papel coloreado, con cajas, cajones y potes, a los que se le va dando la forma de cerros y se le ponen casitas, lagunitas y hasta riitos, luego se le colocan los santicos que es la sagrada familia, casitas y ovejitas, dijo con un dulce tono de voz propio de las abuelitas protectoras.

Y fue así como comenzó a contar en detalles lo que acontece en una paradura: -La paradura involucra a dos familias y el día que se va a iniciar un miembro de una de las familias, ejemplo, de la familia Sánchez, se roba a escondidas el niño del pesebre de la otra familia, ejemplo la familia Márquez. Se da la alarma de que el niño fue secuestrado y comienza la procesión para ir a rescatarlo con música de violín, cuatro y maracas y el tronar de la pólvora (cohetes).


EL RESCATE

noti3_07-Los participantes de la procesión van cantando hasta llegar a la casa de la familia Sánchez, piden permiso y entran a la sala donde se encuentra el pesebre y uno de los participantes dice: “Vengo a buscar al niño que se trajeron para acá”. Inmediatamente otra persona saca un pañuelo, toma al niño del pesebre y lo coloca en el centro de la tela. El pañuelo con el niño acostado es agarrado por cuatro personas que vienen siendo los padrinos, cada uno toma una punta y salen de la casa de la familia Sánchez.

La procesión inicia su recorrido de regreso con todos los participantes cantando y tirando pólvora hasta llegar a la familia Márquez donde pasan hasta la sala en la que se encuentra el pesebre vacio. “Allí besan al niño y le dan una moneda o lo que quieran, con eso se hará la fiesta del próximo año. Después el niño es colocado paraíto en el pesebre, porque ya lo bautizaron”, dijo.

-Ese día la gente hace comidas… hallacas, sancochos de cualquier cosa. Una torta que se llama bizcochuelo. La genta canta villancicos y viene el brindis con vino para celebrar el rescate del niño que había sido llevado o secuestrado por los Sánchez… Esa es la costumbre. Allí la música sigue porque ya el niño llegó a su pesebre original. En las noches siguientes la gente continúa con la celebración con rezos y cantos. Es una tradición muy bonita…”