En DEFENSA de lo NUESTRO

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En Timote aún quedan quienes defienden la historia, costumbres
y creencias religiosas de la ancestral comunidad indígena.

EN TIMOTE
DE NOCHE CON LLUVIA, MUCHO FRÍO Y FOGÓN

2da. y última entrega / Lea también la 1ra. entrega

Redacción: Gilberto López, CNP 3618 (redaccion@parajesandinos.com.ve)
Fotografías: Luis Alfredo López (gerencia@parajesandinos.com.ve)

LOS TIMOTO OLVIDADOS

Cuando llegamos a la vivienda del cacique nos recibe un señor robusto y de mediana estatura, vestido con una chaqueta beige sobre una franela blanca en la que era visible el trabajo del día. Su pantalón tipo bluyín estaba por dentro de las botas de goma, de esas que se usan en las jornadas del campo. Un sombrero de alas le cubría su cabellera donde aún, a pesar de los 64 años, no se percatan las huellas del tiempo. En su rostro de piel rojiza por el sol se dejaba ver una corta barba de pocos días. Él es una de las pocas personas de la ancestral etnia Timoto que aún permanecen en la serranía andina defendiendo su historia, sus costumbres y sus creencias religiosas.

Explicar al cacique Ramón de Jesús Araujo Ramírez el motivo de la visita no fue tan fácil, sobre todo por lo tímido del personaje, de carácter fuerte y poco conversador. El típico habitante de las serranías con quienes es difícil sostener una conversación.

EL CACIQUE PENDIENTE DE TODO

El esfuerzo por mantener el diálogo se perdía ante el fuerte frío de la noche andina que penetraba por las rendijas y ventanas, más el ruido de la lluvia al caer sobre el techo de zinc, además de la timidez y el hablar bajito de Ramón. Qué difícil era entender lo que decía, pero, aun así, mientras escampaba y bajo el tenue calor que nos proporcionaba el fogón a leña ubicado en un extremo de la casa, logramos comprender algunas cosas que surgieron de la conversación, en la que participamos además del cacique Ramón, Freddy Rivera, representante del Movimiento Somos Venezuela; Edgar Rafael Rivas, de la comisión de turismo del cuatricentenario de Timotes y yo, director de la revista digital Parajes Andinos.

Señaló Ramón que el cacique es elegido por los miembros de la comunidad y es un reconocimiento al trato que da como persona a los habitantes, por su trabajo en beneficio del colectivo, por sus valores y responsabilidad en no dejar que su espacio sea penetrado por gente de afuera, que además muestre mala conducta. “El deber del cacique es el de estar pendiente de todo y cuidar a la comunidad”, dijo.

En ese sentido añadió de manera enfática que todos los habitantes son oriundos de la comunidad, y para su preservación exigen que la integración de la familia se debe dar entre miembros de la misma etnia. “Los que se casen con gente de afuera, esa persona tiene que adaptarse a nuestras costumbres y respetar las tradiciones. Solo así pueden vivir aquí”.

Ramón de Jesús, de carácter fuerte
y poco conversador, cacique de la tribu

Amena conversación entre Ramón de
Jesús, Freddy Rivera, Luis Alfredo
López y Edgar Rivas

Rostro que reflejan valores, respeto y
cordialidad; como modo de vida de los pobladores

Anclados en el tiempo, donde los jóvenes
viven de forma tan humildemente
auténtica y respetuosa de sus tradiciones

Disfrutando del tradicional caldo «pira»,
costumbres de la comunidad que perduran en el tiempo

El cacique Ramón junto a su hijo mayor, en
procesión de la Virgen Nuestra Señora de
Coromoto, patrona de Venezuela,
venerada por primera vez el 30/09/2018
por la comunidad Timoto

Virgen Santa Lucía, pieza original traída
por los Españoles hace más de 400 años

La fuerte lluvia no cedía, en tanto la brisa helada penetraba silbando por las hendijas de puertas y ventanas. Era mucho el frío que se sentía y titiritando logramos entender que los jóvenes adolescentes de Timote son muy diferentes a los del pueblo de Timotes. Dijo que los jóvenes indígenas tienen otros valores y tratan de blindarse para que no pase lo que ha sucedido en otras comunidades de Mérida, en las cuales se ha venido perdiendo el respeto y la cordialidad, las costumbres como modo de vida de los pobladores.

El cacique Ramón manifestó el temor que sienten que se vaya a tergiversar la historia de la etnia Timoto, y mostró su preocupación de que todo el valioso material escrito que tenían sobre el poblado se lo han llevado algunos investigadores, «y que para estudiarlos», mas no los han devuelto, además que no han dado ningún resultado ni aporte a la comunidad. “Se ha perdido mucha documentación, y ni siquiera hay algún archivo de esas investigaciones”. En ese sentido propone la creación de un museo histórico para rescatar esos documentos.

La lluvia ha venido cediendo y también el frío se atenúa un poco cuando entra a la pequeña sala y es por el calor que despide el fogón; es que su esposa María está preparando algo para la cena. Con ella Ramón ha tenido 6 hijos, 4 hembras y dos varones. El mayor de 36 años y el menor de 18.

María está cocinando en el fogón un alimento tradicional, propio de los aborígenes Timoto, que se conoce como “Pira”, que es una especie de asopado preparado con papas, granos de trigo y aliño de su propio huerto. Esta Pira la consumían los aborígenes y es costumbre comerla todos los días en las tres comidas: desayuno, almuerzo y cena.

Mientras comemos hablamos sobre la cocina tradicional, entre ellas una que hacen con el maíz triturado en una piedra grande y acanalada de tanto uso. “Vamos a majar maíz”, dicen para referirse a la acción de moler el maíz con dos piedras. “Una piedra contra la otra”.

“AN WO STIMOTS”

“An Wo Stimots” (yo soy Timoto) dijo el cacique Ramón para referirse a los orígenes del pueblo. Señaló que esa es la frase que los identifica, y que el nombre de Timote proviene de Stimots, que era como se llamaba el cacique de la tribu en el momento en que llegaron los conquistadores arrasando con todo lo que encontraban a su paso.

En ese sentido, le parece contradictorio los actos que se están preparando para celebrar en diciembre de 2019 los 400 años de la fundación de Timotes. Dijo que se debe resaltar más bien la resistencia indígena, porque Timotes es mucho antes de la fecha que señalan como su fundación por parte de los españoles. “Son los 400 años que hicieron la iglesia, porque Timotes existe desde mucho antes, pero, además, es Timote, la S se la colocaron los españoles”.

Aclaró que Timoto es la etnia, Timote la comunidad indígena y Timotes es el poblado que se encuentra de aniversario.

Indicó también que comúnmente se dice Timoto Cuica, y eso se presta a confusión. Son dos etnias diferentes, o son Timoto, cuyos cimientos se ubicaron en Mérida, o son Cuicas que habitaron los estados Trujillo y Táchira. “De repente en la época de la conquista las dos comunidades indígenas se unieron para enfrentar a los españoles”.

EN DEFENSA DE LO NUESTRO

En cuanto a sus tradiciones ancestrales los habitantes de la comunidad indígena Timote todavía realizan unos rituales que llaman “personales” y se niegan a dar a conocer en qué consisten. Estos rituales los realizan luego de una buena cosecha y en honor a sus dioses de origen, es decir a la luna, el sol, las estrellas, la tierra y el agua. Es una celebración muy especial a la cosecha y a la prosperidad. “Que nadie de afuera entre a ver cómo son, ni qué hacemos. Es un secreto bien guardado”, dijo.

A pesar de su sencillez el cacique Ramón mostró conocer la historia de su pueblo, por lo que le preocupa que con el tiempo y el modernismo se estén perdiendo sus costumbres y tradiciones. Dijo que con la conquista española se perdió parte de la esencia de su ritual, pero que tratan de mantenerlos tal cual, sin embargo, están inmersos también en la cultura religiosa cristiana, que se inició cuando los colonos impusieron sus tradiciones religiosas con San Isidro. “Con la construcción de la iglesia es cuando se asumen costumbres y modos de vida de los europeos incluyendo sus creencias, cosa que actualmente la iglesia de Mérida trata de mantener”, afirmó.

Añadió que San Isidro fue tomado como motivo de los rituales para celebrar las cosechas, en la parte católica, pero no es así en los rituales ancestrales, que son a la diosa Chia, (la luna), el dios sol, tierra y agua.

Contó que también tienen en custodia una imagen de la Virgen Santa Lucía, patrona de la comunidad indígena, que fue llevada por el Padre Olivo para que allá arriba la veneraran y le hicieran una capilla, ya que antes la tenían en Timotes como patrona en una choza de paja. Se trata de una estatua española de un metro y medio de alto, muy bonita.

Actualmente el cacique la conserva en su casa en un espacio bien acondicionado donde se encuentra también la imagen de San Benito, que es el patrono de la región andina. “Aquí vienen y le rezan… La tenemos para evangelizar y para los que quieran hacerle promesas. Ha hecho muchos milagros”.

Esta imagen presenta algunas características muy visibles que llaman mucho la atención de quien la observa, como la cortada que se le ve en el cuello y los ojos que sostiene en una de sus manos, alrededor de las cuales se han originado algunas leyendas. Señaló que la veneran los 3 de diciembre y la bajan a Timotes el día 13 del mismo mes para hacerle sus oficios religiosos y sacarla en procesión por el pueblo.

PROYECTOS

Fue muy crítico Ramón en señalar que en Timotes muchos de sus habitantes como que no tuvieran el sentido de pertenencia hacia su territorio, y actúan sin tomar en cuenta la debida importancia que tiene la actividad agrícola para el desarrollo de la economía local. Igualmente, la gente no le da valor al turismo como actividad generadora de bienestar, habiendo tantos recursos para desarrollar una buena acción en ese sentido. “Sus intereses son meramente comerciales”.

–Tenemos necesidad de tomar conciencia para generar actividades y proyectos, entre ellos el de rescatar las semillas autóctonas, como la de la papa negra, el trigo, y algunos cultivos indígenas como el nabo.

En lo económico, por ser un territorio netamente agrícola desde el cual salen para toda Venezuela muchos rubros, considera viable convertir a Timote en el primer eje verde de los andes.

Y en lo religioso anunció que por primera vez se va a realizar en Timote una fiesta en honor a la Virgen de Coromoto. Aclaró que se está permitiendo que entre a la etnia una festividad ajena a la idiosincrasia del indígena, porque es la patrona de todos los venezolanos y de esta manera aprovecharían también para proyectar la economía local.

 

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