En LAGUNILLAS gana el TURISMO de FE

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En las fiestas a San Isidro se conjugan elementos de la cultura cristiana,
con las ancestrales danzas indígenas de adoración al dios Ches.

1ra. entrega

• Por: Gilberto López – CNP 3618
redaccion@parajesandinos.com.ve
• Narrado por su protagonista: Luis Alfredo López
gerencia@parajesandinos.com.ve
• Material audiovisual: @parajesandinos

San Isidro Labrador, el santo patrono y protector de
Lagunillas, en su capilla ubicada en Pueblo Viejo
Las Marías… Famosas y muy pintorescas, encargadas de proteger y
vigilar la ruta por donde van los danceros con el santo patrono

Con un traje de mucho colorido, los danceros en una larga fila de
dos personas, van en procesión por calles y vías alternas

Justo en una esquina de la calle principal de Lagunillas, la gente se aglomera para ver pasar en procesión al santo patrono del pueblo, San Isidro Labrador. El bullicio es ensordecedor. Gente de todas las edades y sin distingo alguno se involucran cada vez más, a medida que se acerca la carreta adornada de palmas, flores y frutas, donde viene erguida la imagen del Santo, sostenida por los devotos para evitar que se incline hacia los lados.

Todos marchan al ritmo del violín, guitarra, cuatro, tambor y maracas, tocados con gran destreza por un grupo de músicos, unos jóvenes y otros ya avanzados en edad, procedentes del mismo pueblo y cuya pegajosa melodía amplificada con ayuda de potentes equipos de sonido, se escucha hasta en el más mínimo rincón del pueblo.

La aglomeración se hace más compacta y el ritmo se siente más fuerte a medida que el Santo se acerca a la esquina. De repente y sin que uno se percate, surge de la marcha una mujer robusta, de anchos hombros, vestida con amplios faldones de colores intensos, peluca negra alborotada y el rostro cubierto con una máscara parecida a una muñeca. Lleva en su mano derecha un látigo con el que golpea y persigue a un hombre joven, que estaba parado en la acera del frente y que a cada momento se le atravesaba de manera burlona a los integrantes de la comparsa interrumpiendo su marcha.

–Y eso… por qué le pega?, preguntamos con asombro.

–Por estar tomando miche al paso del Santo, respondió una voz femenina de las tantas que observan atentas la marcha de la procesión.

Resulta que esas son Las Marías, uno de los personajes de las famosas danzas “Locos de San Isidro de Lagunillas”, y actúan de esa forma porque se encargan de vigilar la ruta y proteger a los danceros que vienen acompañando a San Isidro Labrador, ante cualquier acto de provocación que pueda alterar el orden de la marcha. No aceptan que en la procesión se encuentren personas consumiendo licor.

Así, ante la vigilancia de Las Marías y al ritmo de la música, va pasando la carreta con la imagen de San Isidro. Detrás le sigue el grueso de danceros en una larga fila de dos personas, una al lado de la otra. La música a medida que se acerca, se hace más contagiosa, al tiempo que los danceros ejecutan el baile con movimientos alegóricos, a cada etapa de la actividad agrícola que se desarrolla en el campo, esto es: limpieza del terreno, arado de la tierra, la siembra de la semilla y finalmente la cosecha.

La procesión está planificada para recorrer, además de la calle principal, otras vías alternas por lo que danzantes y feligreses deben caminar gran parte del pueblo. Eso quiere decir, que les espera una jornada bastante larga.

Los danceros, es el grupo más numeroso de las danzas de San Isidro. Cada participante luce una vestimenta de mucho colorido, muy parecida a los trajes que usan los toreros, sombrero multicolor y mascara con cara de muñeco, que al parecer es lo que queda de los ritos que hacían sus ancestros indígenas. En una mano sostienen un palo de madera y en la otra una maraca con un pañuelo unicolor, que las usan como instrumento de ejecución de la danza, la cual arman con gran destreza en el siguiente orden:

Palo Arriba: Los danceros vienen en las dos 2 filas cruzando los palos al compás de la música, representando así la limpieza del terreno; luego cambian de ritmo al tiempo que golpean el palo contra el suelo; esta etapa se llama Palo Abajo y simboliza la acción de abrir los huecos, donde se va a sembrar la semilla. Le sigue lo que llaman El Corte, que simboliza el arado de la tierra. Luego viene El Pañuelito, es cuando los danceros al ritmo de la música, con sus pies van cerrando el hueco donde se depositó la semilla. el pañuelo lo mueven al ritmo de la danza, simbolizando lo que corresponde a la siembra, y por último, el Zapatiao de la Negra, que representa la alegría por la cosecha y la manifiestan con movimiento de maracas y bailando con pasos cortos.

Al final, danceros, feligreses, gente del pueblo y visitantes, se concentran en la iglesia Santiago Apóstol de Lagunillas y en la plaza Bolívar, donde se efectúa el acto religioso. Es la manera como la feligresía le rinde los honores al Santo para celebrar las cosechas y los milagros que han recibido.

Gerardo Guillén, músico de las danzas
Locos de San Isidro Urao

Danceros, gente del pueblo y visitantes
se concentran en la iglesia

Una jornada bastante larga, en
procesión por todo el pueblo

Aun, cuando las fiestas en honor al Santo se efectúan los días 14 y 15 de mayo, este 26 de julio del 2019, fue un día muy especial para los lagunilleros, porque se estaba celebrando los 400 años de la fundación del pueblo y adicionalmente la proclamación como Patrimonio Cultural Nacional a las Ferias, en honor al grupo danzante Locos de San Isidro.

DE MÉRIDA A LAGUNILLAS

Parajes Andinos fue invitado de manera especial a los actos, experiencia que narramos para nuestros lectores por ser única en toda la geografía venezolana.

Un poco para orientar a quienes quieran visitar Lagunillas, saliendo desde la ciudad de Mérida, agarramos por la carretera Trasandina, que es la misma vía que nos llevaría a El Vigía, Tovar o Bailadores, sólo que Lagunillas es muchísimo más cerca, como a 30 kilómetros de la capital.

Al salir de la ciudad, pasamos por el sector Santa Rosa y nos vamos bordeando el río Chama. A medida que avanzamos vamos a notar, que a diferencia del paisaje de los páramos, la montaña se va poniendo muy árida y de color marrón.

Pasamos por un pueblito llamado Los Guáimaros, hasta llegar a una alcabala, que es un punto de control de la Guardia Nacional muy famoso por lo meticuloso a la hora de revisar los vehículos. Más adelante vemos un aviso que indica la entrada al pueblo Las González, allí el río Chama se va por otro rumbo, mientras nosotros seguimos hasta un cruce de la vía que conduce hacia los Pueblos del Sur. Por aquí, es donde los aventureros se lanzan en vuelo de parapente y hay un aviso que anuncia la entrada al municipio Sucre.

Seguimos por una recta muy empinada y nos encontramos con otro aviso que da la bienvenida a los Pueblos del Sur: San José y Acequias, entre otros. Más adelante, llegamos a una encrucijada y un aviso que indica la ruta que se debe seguir para ir al pueblo San Juan, donde se encuentra el Centro Penitenciario de Mérida.

Esta es una zona de mucho calor y es un lugar muy tradicional por ser donde procesan la caña de azúcar para fabricar el típico papelón y la panela andina. De hecho, hay muchos lugares donde los venden, así como jugos y helados de variados sabores. También proliferan los kioscos de legumbres y hortalizas.

Pasamos por La Huerta y llegamos a una redoma donde confluyen varias vías en cuyo centro se levanta un pedestal como de 20 metros de altura, en cuya cúspide se encuentra vigilante la estatua de una indígena muy famosa de la tribu Guasábara, que es la etnia aborigen de esta zona. Ahí mismo se halla el conocido mercado artesanal “La Variante El Indio”, que es un icono del lugar, donde venden la artesanía, comida y bebidas típicas de la región. Este sitio que viene siendo la entrada a Lagunillas, es muy pintoresco y de gran atractivo para el visitante.

Subimos al pueblo por una recta muy empinada y en contraste con los páramos, el territorio es árido, con mucho sol y bastante calor. A lo lejos en la montaña, no se divisan árboles frondosos, más bien la vegetación es propia del clima templado con predominio del cactus.

29.9 kilómetros marcó el kilometraje de la camioneta guerrera del equipo de Parajes Andinos, que sería el recorrido desde la Avenida las Américas en el centro de Mérida, hasta el pueblo de Lagunillas. Prácticamente los 30 kilómetros que se dice es la distancia que hay entre estos dos poblados.

ALGO DEL POBLADO

Cuando entramos a Lagunillas son las 2 de la tarde del 24 de julio, bajo un sol resplandeciente. La temperatura está muy caliente comparada con años anteriores, y es así porque Lagunillas está ubicada a 1.070 m.s.n.m. mucho más abajo que la ciudad de Mérida. Su temperatura media es de 22.5 °C y a diferencia de otras regiones de los andes, a pesar de estar rodeado de montañas no llueve frecuentemente, por lo que el clima es más bien fresco.

Esta diferencia en el clima, le da a los habitantes una forma de ser muy distinta a los pobladores de la alta montaña. Los lagunilleros son muy abiertos y espontáneos, que lo manifiestan en su manera de actuar, en la estructura arquitectónica que le han dado al pueblo y en la disposición que tienen hacia el trabajo productivo y creador. Eso lo confirmamos al ver las calles anchas, las casas con las puertas y ventanas abiertas y el ajetreo comercial que es característico de las bulliciosas zonas calientes.

Lagunillas es la capital del Municipio Sucre con 70.018 habitantes (2019), el cual incluye las parroquias Chiguará, Estánques, Pueblo Nuevo, San Juan y La Trampa.

Como en todos los poblados merideños, en algunas partes de la ciudad son comunes las viviendas de bahareque, pintadas de blanco con techos de teja, como Pueblo Viejo, lo que da un gran atractivo turístico. Sin embargo, en otros sectores del poblado se ven casas de ladrillo o de adobe, pintadas con colores cálidos y techos de platabanda, zinc o asbesto. También se ven algunas viviendas construidas hace tiempo por Malariología. En los patios de las casas se dan mucho las matas de mango, aguacate y mamones. El Apamate es un árbol muy común en el poblado.

En el lado Oeste se encuentra la famosa Laguna de Urao, que en 1979 fue declarada Monumento Natural del Estado Mérida. Este cuerpo de agua retenido entre los cerros El Molino y San Benito, es una laguna de agua salada de origen tectónico, que se alimenta de una quebrada subterránea. La Laguna de Urao es considerada desde tiempos inmemoriales como un lugar sagrado por los pobladores de Lagunillas y en torno a ella se ha originado muchas leyendas indígenas.

Arco de entrada a Lagunillas – Municipio Sucre.
Fundada el 25 de julio de 1.619

Mirador en la zona de San Miguel, desde el cual se logra apreciar
una panorámica bastante completa de todo el territorio

Pequeña de estatura, pero grande de corazón… Carmen Aurora
Varela «La Tía Carmen», rodeada de familiares y amigos

Casa (Patrimonio Nacional de Venezuela), ubicada en la
calle Bolívar, perteneciente a la familia Isarra Varela

Hermosa y sagrada… Laguna de Urao, declarada Monumento
Nacional del Estado Mérida en el año de 1979

Lagunillas es de una gran tradición histórica, por ser espacios donde se produjo de manera muy marcada el encuentro entre las culturas indígenas, autóctonas de la región, con la procedente de España, encuentro que todavía se evidencia en las tradiciones y costumbres, tal y como lo percibimos en la tradicional danza Locos de San Isidro Labrador.

Según la historia del poblado, en tiempos precolombinos las comunidades indígenas que habitaban la región las conformaban las tribus Timoto, los Quinaroes, Orkases, Mucumbús y Mocollones, que eran muy organizadas en la práctica de los trabajos agrícolas. Vivían del maíz, yuca y otros cultivos. Pero estas poblaciones indígenas al mezclarse con los españoles y otras culturas europeas, en tiempos de la colonia y tantos años después, dieron origen a lo que son los habitantes en la actualidad. De allí, que la cultura de estos poblados andinos, sea considerada muy rica en tradiciones folclóricas, mitos y leyendas.

Una de ellas es la feria en honor a San Isidro Labrador, los días 14 y 15 de mayo, cuando salen a bailar por las calles del pueblo las danzas populares, conocidas como Locos de San Isidro, que viene siendo una vieja tradición indígena, para celebrar la llegada de las lluvias.

Dicen los historiadores que el rito original se llamaba “Bajada del Ches”, que era el dios de la lluvia, y consistía en una procesión en las cercanías de la Laguna de Urao, donde danzaban los indígenas, con las caras pintadas y cubiertos de pieles.

Con el tiempo, lo que era un baile puramente indígena ha sufrido muchos cambios, entre ellos y quizás el más importante fue la inclusión del aspecto cristiano, además de las influencias propias del modernismo. Ahora, es una gran fiesta popular en honor a San Isidro Labrador, muy pintoresca y alegre por la música, la danza y los trajes de los promeseros, quienes se disfrazan de caballeros de la época colonial con unas máscaras que les cubren el rostro.

LOS LOCOS DE SAN ISIDRO LABRADOR

Para conocer sobre las danzas y sus orígenes, llegamos primero a la casa de Wilmer Raúl Varela, @wilmeraul capitán del grupo “Danzas Locos de San Isidro Urao” y presidente de la Cofradía “Locos de San Isidro”, cargo al cual fue reelecto para un segundo período de tres años.

Wilmer es bastante servicial y atento, se siente orgulloso de ser el capitán más joven de la cofradía; nacido en Caracas hace 44 años, aunque su familia es de Lagunillas. Para conversar prefirió subir a la loma de una montaña en la zona de San Miguel, donde se encuentra un mirador desde el cual se observa una panorámica bastante completa y muy bonita de todo el territorio.

–Les presento a Lagunillas, el mejor pueblo del mundo, dijo señalando la hermosa vista de la comunidad, por la que siente una significación muy especial, que la manifiesta profundamente en las actividades que realiza al frente de la cofradía.

Mientras observamos el poblado, logramos divisar al fondo del paisaje urbano la iglesia Santiago Apóstol y detrás la muy emblemática Laguna de Urao, fuente de muchas leyendas y pasajes de la historia patria.

La conversación sobre las danzas se inició sin uno proponérselo, con la posición de la iglesia católica sobre la actividad religiosa que realiza la cofradía, como lo es la procesión a San Isidro, en la cual se conjugan elementos que no forman parte de la cultura cristiana, pero que tienen su origen en las ancestrales danzas indígenas de adoración al dios Ches, por supuesto, son otras creencias que provienen desde mucho antes que los españoles colonizaran estas tierras.

–Ante esta situación, Cómo se conjugan estas dos creencias en las festividades a San Isidro? ¿Cómo es esa relación iglesia católica-danzantes?

Wilmer siente que la pregunta le da la oportunidad de aclarar algunos comentarios que han surgido en ambos lados y que de continuar pueden enturbiar la relaciones de confraternidad, que se viene dando entre la iglesia y la cofradía Locos de San Isidro.

–Nosotros en la actualidad procedemos de un mestizaje entre indígenas, españoles y los negros africanos. Pero mucho antes que se produjera esa mezcla, teníamos un dios mitológico que se llama Ches, que viene siendo el dios sol, el dios luna y que todavía lo veneran nuestros indígenas. De ahí, es que surge esta especie de confrontación, que no es tal porque la mano que tenemos de la iglesia es la mano amiga, la que nos lleva a todo, porque nosotros le bailamos a un santo que es católico, que es San Isidro Labrador.

Wilmer contó que desde que se inició en la cofradía ha sentido el apoyo de todos los padres que han pasado por la iglesia, incluyendo el actual padre George de Jesús que lo ayuda muchísimo y con quien está haciendo un gran trabajo.

Señaló que el apoyo de la iglesia es excelente, aun cuando hay personas que quieren dañar las cosas, por eso es que están trabajando de la mano del Cardenal, del Obispo y del padre de la Parroquia Santiago Apóstol, en la redacción de un reglamento interno que regulará el comportamiento de los miembros de la cofradía.

–Estamos trabajando en eso de la mano con la iglesia, para regular la actuación de las Marías y de los mismos danzantes, porque yo como presidente a veces me las veo… porque soy la cabeza visible de 1500 personas, y aunque soy joven no me considero un capitán “fuerte”, hay capitanes que son fuertes, dijo para referirse a decisiones que hay que tomar en momentos que se producen excesos durante el baile.

Explicó que la Loca María es el personaje que resguarda el juego, o el baile de esos excesos, porque hay personas que se meten en la danza dañando el baile. Las Marías llevan un cuero para darle rejo a quien se meta en la danza y a quien vean consumiendo licor. “A veces hay mucho licor y cuando la gente toma llevan mucho rejo”, dijo.

Entre tantas cosas contó Wilmer que se inició muy pequeño en la cofradía, que se vistió de indio, posteriormente, desde los 17 años se ha vestido de jocoso, de Loca María y de danzante en el grupo de Pueblo Viejo. Fue ahí donde se puso a estudiar la historia de las danzas Locos de San Isidro. Agregó que en ese entonces muchas personas que jugaban de Loca María pasaron a jugar de danzante, entre ellas su esposa, y las esposas de muchos amigos.

Sobre la historia de los Locos de San Isidro dijo que es demasiado amplia, que se inicia mucho antes de la llegada de los españoles a colonizar estas tierras.

Chamán y Curandera de la Tribu Guazábara,
María Cristina Peña de Picón, hace honor a sus 
orígenes

Wilmer Raúl Varela (Der) presidente de la cofradía,
acompañado por el CEO de Parajes Andinos, Luis Alfredo López

Wilmer Varela desde muy pequeño formó parte de Los Danzantes,
comenzando desde muy joven a estudiar sus expresiones

Wilmer Raúl Varela junto a su esposa Lisbeidy Zerpa,
acompañados de sus hermosos hijos

Todos marchan al ritmo del violín,
guitarra, cuatro, tambor y 
maracas

Iglesia Santiago Apóstol de Lagunillas,
rodeada de danceros y feligreses

La danza más numerosa de Venezuela
y Latinoamérica, con 2500 
danzantes

.

Wilmer Varela en conversación con distintos Locos de San Isidro,
en la capilla del patrono, ubicada en Pueblo Viejo

–Cuando llegaron los españoles, nosotros teníamos unos rituales mágicos religiosos y bailábamos a nuestro dios “Ches”. Estamos hablando de más de 400 años. Entonces los españoles comenzaron a adoctrinarnos a la religión cristiana y nos cambiaron el dios Ches por San Isidro. Con el paso de los años se le colocó jerarquía a la danza y se le puso una música totalmente tomada de la agricultura, de ahí que el baile exprese los pasos de la actividad agrícola. Hasta el final que es cuando le damos las gracias a San Isidro y nuestro Dios Ches por las cosechas obtenidas”, dijo.

Wilmer señaló que la Danza de San Isidro es la más numerosa de Venezuela y Latinoamérica, con más de 2.500 danzantes, por esa razón, los días 14 y 15 de mayo las calles de Lagunillas colapsan porque vienen más de 30 mil personas.

Para las festividades de esos días, explicó que comienzan a ensayar en abril y el 5 de mayo se inician las novenas en la capilla de San Isidro por cada grupo de danza. Aclaró que la Cofradía Danzas Locos de San Isidro de Lagunillas está conformada por ocho agrupaciones: Pueblo Viejo Mucumbús, San Benito, El Pueblo, Yohama, El Molino, La Huerta, Urao y Estanquillo; y dos grupos indígenas: Guasábara y Quinaroes. Adicionalmente, cuentan con unos guardianes de San Isidro Labrador responsables del traslado del Santo por todo el pueblo.

El día 14 le corresponde a la parte indígena que de acuerdo con su ritual, le dan la vuelta a la Laguna de Urao y le hacen las ofrendas. Y el 15 es totalmente dedicado a San Isidro Labrador, por ser el día que lo proclamaron Santo Patrono de la Agricultura y de la ciudad de Madrid (España).

El domingo siguiente se hace lo que se llama “la Quema” que es cuando les dan las gracias a San Isidro y al dios mitológico, por todas las cosechas que han tenido en el año. Y ahí terminan las ferias de San Isidro Labrador.

Durante estos días, 14 y 15 de mayo y en la Quema, no pueden faltar nunca los danzantes. Son 3 días que no pueden pasar desapercibidos.

Hablando sobre las similitudes y diferencias con otros grupos de danzas tradicionales de Mérida, Wilmer estableció algunas comparaciones con el grupo de danzas los Vasallos de la Candelaria:

–La música es similar a la de nosotros, el baile es diferente y el vestuario también. Ellos no usan medias blancas, nosotros usamos unas medias tejidas o unas medias de fútbol blancas, nosotros nos tapamos la cara con una máscara, ellos no. Nosotros nos ponemos una capucha y una careta porque tenemos descendencia española y nos la colocamos y nos resguardamos para uno jugar con las personas que llegan. Así juegan los jocosos, porque no se sabe quién es…

–Cuál es la persona más importante de los Locos de San Isidro?

–El presidente no sería nada sin el pueblo. Todos los danzantes son importantes, desde mi hijo, Paúl Alberto, que tiene 7 meses, hasta el señor Pantaleón Maldonado, que tiene 70 años. Son todas las personas, dijo.

De la conversación con Wilmer, quedó la propuesta de efectuar un acto con todas las danzas de Mérida, el cual lo debería tomar la gobernación, en razón a que Mérida es el estado con el mayor número de grupos de danzas en Venezuela.

–Eso sería espectacular para incentivar el turismo religioso y para estimular el aparato productivo del estado. Sería bonito sacar en la Feria del Sol todas las danzas de Mérida, sería exitoso, nunca se ha hecho.

CONTINUA…

Pantaleón Maldonado, uno de los integrantes más antiguos de
las danzas Locos de San Isidro. Fiel exponente del traje

Wilmer Varela junto a Luis Marquina (der) fue el 1er presidente
de la cofradía (1995) acompañado de Isidro, quién en la actualidad
es el músico más antiguo de la agrupación