EN TIMOTE de noche con lluvia, mucho frío y fogón

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Con el calor del fogón a leña ubicado en un extremo de la pequeña casa,
tratábamos de mitigar el frío que nos pegaba hasta en los huesos.

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Redacción: Gilberto López, CNP 3618 (redaccion@parajesandinos.com.ve)
Fotografías: Luis Alfredo López (gerencia@parajesandinos.com.ve

El sonar de las gotas del fuerte aguacero al caer sobre el techo de zinc, acompañado del penetrante frío nocturno que hiela los páramos andinos, complementan la atmósfera que se sentía durante la entretenida conversación entre el cacique de lo que queda de la tribu Timote, con directivos de la revista digital Parajes Andinos. Queríamos saber de sus costumbres y su sistema de vida en esta época de modernismos para llamar la atención de las autoridades competentes ante sus múltiples carencias.

64 años tiene el cacique Ramón de Jesús Araujo Ramírez, una de las 150 personas que subsisten de la ancestral etnia Timote que habita los páramos andinos desde época precolombina. Se cuenta que el nombre de la comunidad Timote proviene de Stimots, que era como se llamaba el cacique de la tribu cuando llegaron los españoles con sus afanes de conquista.

Aun en la actualidad, la comunidad indígena queda a unos 7 kilómetros, partiendo desde la Plaza Bolívar del pueblo de Timotes hasta la propia casa del cacique, que se encuentra bien arriba en la montaña, rodeada de mucha vegetación y grama que sirve de alimento a las vacas que les provee de la leche mediante el ordeño bien temprano en la mañana.

A las 10 de la noche el penetrante
frío y la fuerte lluvia en casa del 
cacique

El cacique Ramón de Jesús Naranjo,
Edgar Rivas, Luis Alfredo López y
Freddy Rivera, durante la conversación.

Con el calor del fogón a leña ubicado en un extremo de la pequeña casa, tratábamos de mitigar el frío que nos pegaba hasta en los huesos de uno, que no estamos acostumbrados a esos ambientes de páramo. El andino de estas altas montañas es muy tímido y de hablar bajito, así que, además con el ruido de la lluvia, se hacía complicado comprender la poca información que suministraba el cacique Ramón, por lo que fue necesario ir ganando su confianza. Fue así como, para poder romper ese hielo y mientras pasaba la lluvia, iniciamos una larga conversación con chistes, cuentos y leyendas de otros pueblos andinos.

 

TIMOTE, TIMOTES, TIMOTO

Sorprende que, a diferencia de otros pueblos rurales de la zona andina, la comunidad indígena Timote, que está ubicada muy alto en la montaña, cuenta con electricidad, servicio de agua muy cristalina que proviene de las laderas de la cordillera, y hasta televisión. Es común ver el plato de Directv en las pocas casas que conforman esta comunidad aborigen de raíces ancestrales. Pero, como no todo es color de rosas, no cuenta con dispensario de salud, por lo que ante cualquier contingencia tienen que bajar a Timotes.

Edgar Rivas y Ramón de Jesús,
grandes amigos en plena 
conversación

Hermosa la Plaza Bolívar de Timotes,
punto de partida hacia la comunidad 
indígena

La Sra. María esposa del cacique
en plena faena preparando sus 
alimentos

La comunidad indígena Timoto
está ubicada muy alto en la montaña.
En el fondo una de las casas muy
distante de las otras

La comunidad la integran unas 30 familias de 4 a 5 miembros. Cada una tiene su respectiva casita, algunas son las tradicionales viviendas andinas de bahareque con techo de teja, y otras fueron construidas por los programas rurales gubernamentales. A simple vista, todas se encuentran en buen estado y ubicadas muy distantes una de las otras, por lo que entre ellas se observan considerables parcelas de terreno que dedican a la cría de animales domésticos y a la siembra de maíz, papa, ajo porro, alcachofas y trigo, entre otros rubros, que les sirven para el sustento familiar y ser vendidos a los centros de acopio establecidos en el pueblo de Timotes para ser distribuidos por todo el país a través de las redes de comercialización agrícola.

Aun, cuando la delimitación del territorio dice que la comunidad tiene un total de 970 hectáreas, en las mediciones que se hacen sobre los planos no llega a las 500, por lo que los líderes indígenas sostienen que se hace necesario definir en realidad cual es la cantidad de hectáreas que conforma el territorio de la etnia.

Para ir al poblado indígena Timote se debe cumplir con un primer trayecto que va desde la ciudad de Mérida hasta Timotes. Durante este recorrido se pasa por los tradicionales páramos andinos y poblados más conocidos por los turistas, que comprenden Mucuchíes, Mucurubá y Apartaderos, pero son “extraordinariamente hermosos” los paisajes que se observan en el trayecto de la Carretera Trasandina que va desde El Collado del Cóndor hasta Timotes, pasando por varios pueblos, entre ellos La Venta, Chachopo y Cruz Chiquita. Por allí en la vía se consigue cualquier cantidad de siembras de hortalizas y frutas, así como también se logra observar en la vía un sin número de pequeños establecimientos vendiendo los distintos rubros agrícolas que se cosechan en la zona.

LA IDA

Un desayuno corto en Timotes nos suministra las calorías necesarias para emprender la subida al poblado indígena. Todo el trayecto de la carretera es de concreto rayado para evitar que se resbalen los automóviles, ya que la vía es muy empinada montaña arriba, por lo que se requiere de vehículos rústicos 4×4 para poder subir. El pavimento está en muy buenas condiciones, es fácil llegar y el trayecto es corto, son unos 7 kilómetros, sin embargo, es común tardarse más de una hora a hora y media por lo empinado de la vía y curvas muy cerradas que obligan a manejar a baja velocidad y con mucha precaución, además de las respectivas paradas para observar el paisaje, los sembradíos y a los campesinos arando la tierra.

Son extraordinariamente hermosos
los paisajes aún no tan conocidos

Arco de entrada a la comunidad.
Desde allí comienza el
territorio 
indígena

La alegría y la humildad
invadieron el ambiente a
nuestra llegada

Varios momentos de nuestra
llegada. Fue muy emotivo el
encuentro con los 
niños

Se quiere retomar la siembra del
trigo, como principal rubro agrícola
de sus
ancestros

Se ven muchas siembras en las laderas de las montañas, y llama la atención que los campesinos estén retomando algunos cultivos que eran tradicionales en los andinos, entre ellos el trigo. Y esto porque llegó un tiempo en que era más barato traerlo de afuera, pero ahora, según los líderes indígenas, por el asunto de la crisis que vive el país se está sembrando de nuevo para el consumo. Es costumbre entre ellos la famosa arepa andina de trigo.

Al llegar el recibimiento fue muy acogedor, sobre todo por parte de los niños, quienes nos abrazaban y sonreían con mucho cariño. Es cuando nos dimos cuenta de sus carencias al ver sus pies casi descubiertos, con sus deditos afuera de los rotos y destartalados calzados que parecían caimanes con la boca abierta; con ropa deteriorada y no apropiada para el fuerte frío de la zona. La piel de estos niños visiblemente tostada y agrietada por el frío porque no usan nada para protegerse. Son muchas carencias.

Por la vía es muy común ver al
indígena en plena faena 
agrícola

El trayecto de la carretera es
de concreto rayado para evitar que
se resbalen los vehículos. Se debe
manejar con mucha precaución

CONTINUA:

  • Costumbres, algo de historia y religión.
  • Conversación con el cacique Ramón de Jesús Naranjo Ramírez.

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