Vasallos DE LA CANDELARIA servir a la virgen es un acto de fe

publicado en: Conociendo Mérida | 0

Autor del reportaje: Gilberto López
gilop213@gmail.com

Este trabajo refleja el profundo sentimiento de los  vasallos de la Candelaria de acuerdo con las vivencias de uno de sus miembros.

 

¡Oh Virgen de la Candelaria!
madre de mi corazón
aquí me tienes bailando
y cumpliendo mi devoción.
¡Oh Virgen de la Candelaria!
madre de los negritos
aquí tienes a este vasallo
bailándote bien bonito.
 

 

Así, con coplas improvisadas como estas, la cofradía de los Vasallos de la Candelaria,  vestidos con trajes de  mucho colorido, dan inicio a la tradicional danza al compás del cuatro, violín, tiple y tambora, frente a la iglesia de la parroquia Santiago de la Punta en la ciudad de Mérida, en honor a la Virgen por los favores recibidos en la salud y  por el éxito de la cosecha.

EL ORIGEN

Este tradicional  baile en honor a la Virgen de la Candelaria se celebra entre  el sector  Zumba, lugar en el cual apareció hace más de 100 años, y la iglesia de la parroquia, donde la feligresía la lleva en procesión para luego retornarla el día siguiente a su capilla. Es una festividad que se realiza el 2 de febrero  en conmemoración a la Virgen en Tenerife, España, que según la tradición, apareció a dos aborígenes “guanches” en 1392 cuando pastoreaban su ganado.

El fervor religioso trasladó esta devoción a países de  América del Sur, al punto que son muy famosas las celebraciones que se dan en Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia, Perú,  Chile y Venezuela.  En  Mérida la celebración tiene una connotación muy especial, cuya historia es  revivida por uno de sus vasallos, José Leonardo Torres.

 

Altar de la Virgen
de la Candelaria
en el templo parroquial
Santiago de la Punta

 

 

 

Contó José Leonardo que existen dos versiones que hablan de la aparición de la Virgen en una tablita a una pareja de viejitos hace unos 140 años (no hay fecha definida) que vivían en una casa rodeada de cañaverales, situada en el sector  Zumba Norte.  Una versión dice que fue  la viejita quien la encontró  mientras barría el patio de su casa, la otra versión sostiene que apareció en su neceser donde tenía sus cosas para tejer.-El hecho es que la señora llevó la tablita con la imagen de la Virgen a su casa para guardarla, pero el día siguiente la volvió a encontrar en el mismo lugar, y así fue en varias oportunidades hasta que la llevó al cura de la parroquia, quien la guardó sin darle la debida importancia, pero la tablita volvió a aparecer donde siempre. Fue cuando el cura mando a hacer una capilla  a la Virgen en el lugar de aparición y es por eso que se realiza el  2 y 3  de febrero   su fiesta expresada en una gran  manifestación colectiva de fe y amor hacia la Candelaria, dijo.

EL VASALLO

José Leonardo Torres  proviene de una familia de  comerciantes nacidos y criados en Zumba Norte.  “Pero los orígenes de mi familia están vinculados a la actividad agrícola. De hecho, mi abuelo fue capataz de hacienda en el sector.”, dijo.  Contó que tiene 34 años y  forma  parte de la tercera generación de vasallos en su familia y que fue ofrecido desde el vientre de su  madre,  igual que sus  tres hermanos mayores. “Así mismo fue ofrecido mi hijo Aarón Samuel”, acotó para afianzar su fervor a la Candelaria.

 

José Leonardo Torres
fiel exponente de la tradición
 

-En mi familia se podría decir que se da una clara herencia cultural, donde no sólo los varones hemos tenido una amplia participación en la celebración de las fiestas a la Candelaria; también mis abuelas, tías y primas han estado inmersas de diferentes formas, algunas ornamentando o acompañando de cerca a la imagen de la Virgen… Otras en la parte litúrgica. Lo importante es ver la familia en un contexto general y no ver la participación de las familias en la manifestación por el sólo hecho de que son los hombres los que visten como vasallos. Sin embargo, aclaró, en los últimos años se ha permitido la participación femenina.

Explicó que entender el significado de la palabra vasallo permite visualizar  la unión que se da entre lo religioso y lo  popular. Esa unión que existe entre las personas que participan en la celebración de las fiestas y la Virgen de la Candelaria. “Aunque durante la Edad Media el vasallo era aquella persona que se ponía al servicio de un señor feudal, quien le daba protección a cambio de determinados servicios”.

En el contexto de la Candelaria de Mérida la cofradía de los vasallos tiene entre 100 y 140 años, donde participan todos aquellos devotos, promeseros o servidores que por un hecho muy personal, como un milagro  o necesidad,  adquirieron un contrato de fe  llamado promesa, que es un acto de compromiso y devoción con la Virgen. “Para un vasallo recibir la protección de la Candelaria es la acción más directa que se da entre él con la Virgen y en agradecimiento por los  favores recibidos  le celebra sus fiestas y sus danzas”, expresó.

Devotos frente al altar
comprometidos con su
devoción frente a la virgen

José Leonardo Torres detalló que los vasallos de la Candelaria tienen una manera de vestir muy particular para participar en la danza. Los trajes son confeccionados por ellos mismos. Cada vasallo escoge los colores, adornos y telas con los que crearán su vestimenta, respetando el modelo único que existe, por lo que se puede observar vestigios de la España medieval, sobre todo en el estilo de las capas y sombreros muy adornados. El traje está compuesto por capa, sombrero adornado, casaca y pantalón corto, alpargatas, palo y maraca.

 

Su manera de vestir recuerdan
a la España medieval, por las
capas y los sombreros muy
adornados
 

LA DANZA

Indicó el joven vasallo que el baile es ofrecido como una devoción que emerge del sentir religioso de cada promesero.  Viene a ser  como un medio expresivo del pueblo para cumplir o pedir favores a la Virgen en base a promesas, ya sea por la salud o por el bienestar del hogar. “Pero también es Acción de Gracias que el creyente ofrenda a la Candelaria por el éxito de la cosecha, de ahí que la danza que se ejecuta  muestra momentos alusivos a las faenas agrícolas, actividad muy común en la zona”, dijo.

Señaló que las actividades en torno a la celebración de estas  fiestas  se inician unos quince días antes, con el peregrinar de la imagen de la Virgen por las comunidades del sector la parroquia. En el trascurso de esos días se efectúa el agrupamiento de los vasallos para los ensayos correspondientes.

El 2 de febrero las actividades religiosas comienzan a las 6 de la mañana con el repicar de campanas, que viene a ser el llamado a la Santa Misa oficiada por el sacerdote del templo parroquial. Seguidamente la imagen de la Virgen es llevada en procesión por las principales calles del sector acompañada por sus vasallos y feligreses.

En horas de la tarde es cuando se realiza la tradicional danza que se inicia con el saludo y las gracias de los vasallos a la Virgen por medio de coplas o versos improvisados y se presentan los nuevos vasallos, muchos de ellos en brazos por su temprana edad.

Seguidamente se inicia el primero de los bailes llamado “Tejido”, en el cual los vasallos formados en dos columnas se abren frente a la iglesia a la voz de mando del capitán. Estos se desplazan uno detrás del otro pasando en zigzag a través de la otra columna hasta ejecutar un tejido con todos los participantes.

Luego viene “Encierro del Chivo” que escenifica el encierro o aislamiento de los animales antes de comenzar la siembra, para que no dañen o se coman los cultivos. La primera columna forma un pequeño círculo en tanto los vasallos golpean el piso con el palo mientras imitan el sonido de los chivos, mientras los vasallos que están fuera del círculo giran alrededor golpeando el piso con sus palos emulando gritos de arreo.

Cardenal Baltazar Porras
como representante de la
iglesia católica durante
la misa en honor a la virgen

La siguiente danza se llama “Roza o Tumba” que viene a simbolizar la limpieza del lugar donde se va a sembrar. En esta parte del baile las dos columnas de vasallos se encuentran frente a frente, es decir en espejo,  y a medida que avanzan acercándose y separándose de forma alternada se golpean rítmicamente entre ellos con sus palos.

Posteriormente viene  “Quema”, en la cual el capitán lleva una pequeña antorcha de bagazo de caña encendida acercándola a los pies de los vasallos, simbolizando así la quema que se da en al campo antes de cada siembra. Le sigue el  baile de  “La Siembra” que viene a representar  el momento en que el agricultor entierra la semilla de la planta que va a cultivar. En esta parte de la danza las dos columnas de vasallos avanzan golpeando el piso con el palo en forma vertical.

Devotos a la Virgen
ofreciendo sus promesas
manteniendo intacta la
tradición

Le sigue “Aporco”, que simboliza el momento en el cual el agricultor realiza la limpieza de las plantas para librarla de la maleza. El baile es muy parecido al anterior con la diferencia que los vasallos danzan agachados y los golpes al piso se hacen con el palo inclinado, esta danza es culminada con el canto de LO LO LO LO (canto negroide). Sigue el “Palito”, que simboliza la recolección de los frutos de la cosecha. Se realiza igual que  Aporco, pero culmina con el canto: “si el palito se te quiebra no te pongas a llorar, que palos hay en el monte, como lo sepas labrar lo lo lo “.

A medida que se avanza en la danza los vasallos se cruzan, pero en este caso el desplazamiento es grupal. Una columna  va al puesto de la otra  tantas veces como lo indique el primer capitán, para continuar con el “Paseo”, que no es más que el desplazamiento de los vasallos uno tras del otro por el espacio dispuesto para la representación. Indica el final de la labor agrícola y de la jornada del día cuando los vasallos en parejas bailan a ritmo de merengues andinos.

El día 3 en horas de la mañana continua la fiesta con el traslado de  la Virgen en procesión, desde el templo parroquial hasta el lugar de su aparición, donde se realiza una misa en su honor y nuevamente la representación de las  danzas. Al culminar, la Virgen es llevada nuevamente al templo parroquial donde reposará hasta el próximo año.

Momento emotivo durante las
danzas, reflejando la tradición
por más de 100 años
de devoción

Pero la fiesta aún no culmina, ella continúa en casa del capitán dando tiempo a que llegue la tarde para cerrar la jornada con el “Entierro del Gallo”. Aquí el baile de los vasallos adquiere ahora otra dimensión por los probables elementos africanos que se hacen presentes.

Más que un baile es un ritual muy curioso en el cual los vasallos danzan en circulo en cuyo centro hay un cajón o canasta  con un gallo adentro, que es defendido por un vasallo con los ojos vendados y un látigo para fustigar a los danzantes que traten de acercársele, quienes dando saltos tratan de evitar ser alcanzados. Finalmente el gallo muere simbólicamente y el  vasallo con los ojos vendados se desmaya; así,  es cargado en hombros y llevado a donde se encuentran los capitanes quienes le darán de beber la sangre  del gallo simbolizada por alguna sangría o bebida para compartir.

Procesión de la Virgen
en las calles de la parroquia
 

LA CONNOTACIÓN             

Significó el vasallo José Leonardo Torres que el tradicional baile que se ofrece anualmente a la Virgen de la Candelaria  tiene varias connotaciones: En lo religioso, la estrecha relación de fe que se da con la Virgen. Los devotos experimentan un profundo sentimiento que produce el estar unidos bajo una misma creencia, a pesar de que a la Virgen solamente la bailan sus vasallos y promeseros.

En el aspecto étnico social, en la celebración se presentan elementos estructurales de un profundo contenido histórico, en el que confluyen aspectos de diversos orígenes que se manifiestan con las características propias de cada uno de ellos: el español, el africano y el autóctono de la región andina.

Y en lo cultural, recientemente en diciembre de 2016,   el Consejo Legislativo del estado Mérida elevó a Patrimonio Cultural del Estado a los Vasallos de la Candelaria, por constituir una expresión del sentir popular,  permitiendo un reencuentro con las raíces y las tradiciones de los pueblos andinos.

Baile”El Entierro del Gallo”
como representación de sus
fieles creyentes